domingo, 14 de agosto de 2011

Tan depresiva iba a ser la hija de puta?

Encontré este word en la compu, debe ser de febrero, marzo (según lo que dice).. y es super probable que lo haya hecho de noche. No sé, me pareció que me venía como anillo al dedo. Aca va:

Tenemos defensas, claro: los glóbulos blancos me prometieron un invierno casi sin resfrío. Quién me va a defender de esos virus que entran hasta lo más profundo y se instalan, se quedan para siempre y nos dejan un nudo en la garganta y nos llenan los ojos de lágrimas? Algunos le llaman amor. Yo preferí no llamarlo. Cuando las cosas tienen nombre duelen más, son más fisicas, mas materiales. No es lo mismo tener un malestar (ese 'nosequé'), que sufrir de un dolor en determinado lugar. Como no es lo es lo mismo estar triste por determinado motivo (sí, nombre y apellido) que sentirse mal anímicamente y hacerse la boluda, sin darle lugar en nuestra mente. El problema es que igual, aunque intentemos no pensar, el estar constantemente intentando taparlo lo hace más presente, primero en sueños, después, lo asociamos con canciones o películas, para que más tarde pueda escabullirse de los muros que ponemos en la mente y ponerse en primera fila, de tal forma que para pensar cualquier cosa tengamos que pasar por él. Hablando del muro imaginario en la mente: quién no se inventó ese muro para no pensar en 'esa' personita especial que nos comia la cabeza? todos hicimos, es obvio, por lo menos el intento. A cuantos les funcionó? a ninguno. Esos muros solo resaltan, dicen "acá está eso por lo que estas sufriendo, no te olvides, tenelo presente". Con los muros los pensamientos no escapan, quedan adentro de la mente, encerrados. Dilatándose, agrandándose para hacerse notar. Mostrándose reacios a aparecer cuando los llamamos en las noches, para llenar el vacío en la mente y el alma, pero llamando la atención en medio de la prueba de geografía, en la mitad de el partido, cuando suponemos que ni los necesitamos, ni los queremos.